07 de juliol 2008

LA TRANSPIRENAICA CATALANA EN BTT '08

LA TRANSPIRENAICA CATALANA EN BTT'08

En San Justo a 8 de Junio de 2008

Querido Hernán,

Te hago llegar este sucinto relato para que lo difundas por los medios que más conveniente creas, para acabar con los crueles rumores que circulan por los mentideros de la autonomía, acerca de la dureza del viaje de descubierta realizado, para mayor gloria del Señor, del que todos somos siervos, por algún compañero, que no vino este año, vete tú a saber por qué, y que, corroído por la envidia que tan mala consejera es, los divulga.

Crónica de la travesía longitudinal por la cara sur, de la parte catalana de la cordillera septentrional de la península ibérica, llamada Pirineos.

Como bien sabes, por cuando tú hiciste lo de Nueva España, estas empresas empiezan por hacer circular por tabernas, cuarteles y posadas, y también por lupanares y mancebías, detalles del proyecto, realzando los dineros y gloria a ganar y obviando los riesgos.

Así, en unos meses, se logró reunir un grupo de 16 hidalgos, con más buena voluntad que oficio y con esos cuartos hicimos el envite a la montaña.

El día de la partida, sábado 31 de mayo del 2008, amaneció seco, a pesar de las rogativas del ateo meapilas responsable del medio ambiente del virreinato, que no paraba de pedir agua a la virgen del lugar; la mulatita creo que la llaman.

Reunidos en el lugar y hora convenidos, y ya disminuidos en uno, un tal Albert, lesión en el hombro, adujo, cargamos pertrecho y máquinas, mientras nos saludábamos los ya conocidos y se daban a conocer los nuevos.

La moza, que la había en este viaje, por vez primera en nuestras andanzas, se convirtió, al realzar el maillot sus redondeces, en el objetivo de ávidas miradas.

Inmortalizados en innumeras fotos, partimos sin llanto alguno de los familiares que habían acompañado a algún que otro miembro. Contentos se les veía de perderlos de vista, quién sabe qué planes ya habían tramado para su ausencia.

Recogimos a Berni, veterano y conocedor del camino que íbamos a hacer en Hostalric, en un lugar de fornicio a pie de carretera.

Llegados a Llançà, y desembarcada la impedimenta, la chusma empezó a reclamar: ¡queremos comer algo! Una aborigen, por unos cuantos euros nos dio pastas y bocatas.

Encontrado el track, una pedaleada alegre nos fue llevando por los caminos del Alt Empordà.
Quiero mencionar, por lo extraño, el ritmo cansino que se adueño de gente tan veloz como: el dioni, el xapi, o el pau….todos iban con la pechera del maillot babada detrás de la digna cadencia que imprimían los muslos de la fémina a los pedales y del aleteo de sus nalgas comprimidas por el culote.

Preguntados por si les gustaba el paisaje, respondieron ¿qué paisaje? Cuatro palabritas, afeándoles el comportamiento y su arrepentimiento fueron suficientes. Es lo que tiene el cristianismo, arrepentidos y al cielo otra vez!

A lo largo de la etapa hubo de todo, desde coffeeman agarrando a una culebra, que no se comió, como hace con los hierbajos que va recogiendo mientras nos espera, a unos más que a otros, la verdad! hasta ofrecimientos sexuales al grupo, al parar para reagruparnos en el parking de la Jonquera. Los rechazamos.

Comimos, humildemente, en la fonda la Llosa en Darnius, y llegamos al camping Bassegoda Park a las 18 horas, después de 68 km y 1610m+ cuando empezaba a lloviznar. Del trecho recorrido resaltaría, el paisaje de la zona militar, el que bordea el pantano de la Boadilla y el pueblo de Sant Llorenç de la Muga, aunque todo fue muy agradable.

La cena en el camping fue demasiado prosaica para tanta épica como la que nos esperaba al día siguiente, y en la sobremesa Berni sentenció: la de demà si que és difícil, la d‘avui una mariconada!

Un paseo nocturno con una oscuridad absoluta y algunas estrellas nos llevaron a un descanso esperanzado en los bungalows.

Fue reconfortante y animadora la risa alegre y franca de la moza, originada por nuestras chanzas, antes de dormirnos.

El repiqueteo de la lluvia, goterones que no gotitas, nos despertó el domingo 1 de junio. Mal rollo, aunque en la partida siempre hay varios que se alegran de un grado más de dificultad Vg. El bestiola i el familiar, y otros.
Un desayuno copioso de payés a precio de oro y embutirnos en el traje de buzo fueron los prolegómenos para empezar a escalar los 800m+ non stop del coll de Riu que dieron paso al cañón de Sant Aniol.

Tanto la subida por el bosque con la niebla y la lluvia, como la bajada, con la pendiente de la pista y el precipicio, fueron espectaculares; el clima lo volvía todo fantasmagórico!

Cafés y aguardientes nos reconfortaron al final del cañón, en Sadernes y de ahí a Castellflorit de la Roca, a Ca la Paula, a restaurarnos, y nunca mejor dicho! Un camarero sobón, nos toqueteo a todos, desconcertándonos! Nos cambiamos la ropa húmeda y dejamos el restaurante hecho un barrizal.

Berni en un gesto de hombría que otros, cuando han tenido ocasión no han hecho, (Pau, ho havia de dir) nos acompaño hasta Camprodón, después de 2055m+ y 67 km bajo un diluvio.
La ducha y el calor nos reconfortaron aunque la cena en el hotel fue decepcionante, por utilizar la palabra más educada. Todos de acuerdo, lo mejor: la camarera! Un paseo por el pueblo, con frío, ayudo a digerir lo poco de alimento deglutido.

El desayuno fue mejor y afuera no llovía; el lunes 2 de junio iba a ser duro, había que subir hasta el Coll de la Gralla, desnivel de 1100 m+ directos, a 2060 m de altitud.

Para empezar carretera hasta Tregurà, de dalt o de baix, lo mismo da, y después pista empinada pero aceptable, ayudaron a subir; pincho el alforjero casi en la cima y al llegar, frío, niebla y llovizna. Neveros ahí mismo y la montaña rezumando agua por todas partes.

Las fotos en el refugio del Balandrau dejaron constancia de lo ateridos que estábamos.

La bajada a Ribas de Fresser nos enfrío, algunos titiritaban; la comida en Els Caçadors fue una bendición! Quién no recordará “els pessols i faves” ? Otra vez nos restauraron!

Y todavía hay quien alaba las bondades del bocata y las guarras, las patatas! Miserables, eso es lo que son! Defienden eso y comen como el que más! Esa secta de apologistas de la miseria: el bestiola y sus secuaces, ah! y no me olvido del familiar. El piltrafilla se salva.

Ante la situación de frío y lluvia, se decidió ir por un track más light aPlanoles. Cayeron 450 m+ más y era la light! En total 56 km y 1550 m+. El diluvio nos acompaño hasta el hotel: Can Cruells.

El lugar era más apropiado para un amancebamiento romántico que para nuestra situación: 14 a 1, y rollo mitad bttero y mitad monje. Aún así acabamos la tarde relajadamente entre cervezas y bromas, y tuvimos la oportunidad de ver un espectacular arco iris.

Antes de cenar la moza masajeo a algunos necesitados. La cena, el dormir y el desayuno fueron excelentes, tanto por el material, mención especial al tinto del Empordà, del que se dio buena cuenta, como por la cuidada presentación de todas las viandas.

“Demà si que és dura” chuparuedas dixit, que tendremos que escuchar cada día al retirarnos a los aposentos.

Martes 3 de junio, por la mañana, levantada la niebla, lucio el sol después de dos días de lluvia; hecho el ritual de limpieza de los semovientes, pedaleamos por carretera hasta la collada de Toses, a 1800 m., prados, vacas y caballos nos dieron la bienvenida.

Continuamos subiendo al cap de Costa Rasa, 2060 m., retozamos en el solarium del telesilla y bajamos por la pista de esquí del Torrent Negre. Hicimos una comida decente en la Molina, y en plena digestión al Coll de Pal, por una pista de 4x4 que sólo fue ciclada íntegramente por el sobrehumano bestiola.

Una hazaña que lo equipara a los héroes y dioses de la Grecia clásica y que podría ser relatada por Homero.

Salvauge lo intentó, ¡con dignidad! pero la pendiente ganó.

Antes de empezar la rampa el soplanucas había rasgadó la cubierta. Al alimón con el otro mecánico lo solventaron.

Bajamos a Bagà por una trialera genial de 15 km que la moza sabiamente nos indicó, ya que con la velocidad de la bajada estuvimos en un tris de saltárnosla.

Cena bien y sobremesa con velitas de aniversario del prefessore, sobre un pastel encargado y escogido por el bestiola y un cava Gramona.

Miércoles 4 de junio, sol, qué bien! Verano azul por Baga, con show en la oficina de la Caixa Catalunya, y pa rriba, pa rriba, 1100 m+ directos hasta el coll de Jaça, disfrutando de las fantásticas vistas del Pedraforca. Rotura de cadena del narrador, alias xerrameca, que grita xapí, y en un santiamén, éste la deja como nueva. Qué grandes son los mecánicos!

Bajada trialera por prados, cauces secos y pista de roca desmenuzada, divertidísima que nos llevará al Moli de Fòrnols, al epítome gastronómico del viaje: canalones de bolets, sorbete de té verde, repetición de platos, la gula total!

Para la digestión no hay nada como subir 300 m+ hasta el coll de Arnat, donde nos encontramos con Patanegra, que se incorpora al grupo. Siento repetirme, pero otra vez, una bajada de 10 km para disfrutar, y como dice coffeeman, olvidándonos que llevamos equipaje.

El bestiola rompe una brida haciendo honor al mote.

Por carretera a Adrall, a una casa de turismo rural, relativamente auténtica, escogida con fortuna por chuparuedas. Algunos ven pasar por el pueblo la vuelta a Lleida, otros limpian la bicicleta adelantando la faena de mañana.

Cena de trinxat, butifarra y cordero a la brasa, y sobremesa con un cesto de nueces que le da un no sé qué rústico.

Jueves 5 de junio, desayuno de payés, con embutido, queso y mermelada; los cafés flojos. El professore está tocado, el aparato digestivo, con lo que hay que tener tira palante. A la bici del familiar le faltan más radios de los que tiene; él y el pulsaciones se van a la Seu a arreglar sus bicis. Ya nos cogerán.

El día promete, hace sol y no hay nubes, cogemos la carretera para empalmar con el track en Noves de Segre, y con la mañana por delante otra vez parriba parriba 1100 m+, más carretera y a mil, en Argestues, nos hacemos la foto del tobogán, ése pillaba lejos! poco después pincha el professore, lo arreglamos solitos los yayos!

Mientras tanto el día va empeorando; pedaleamos por la zona plana y boscosa de Sant Joan de l’Erm, hay rincones que parecen bonsais, por la humedad, el musgo que tapiza el suelo, los arroyos repletos de agua, su murmullo envolvente… llueve otra vez y el frío es intenso, el refugio nos salva y una vez más, una buena y inesperada comida, nos vivifica. Justo antes había pinchado la vegeteibols. A media comida aparecen el pulsaciones y el familiar, por la cara que llevan, ¡están demudados! y por cómo comen, se ve que han ido a un ritmo endiablado; conociendo al pulsaciones… y por carretera….

Ya no parará de llover hasta Llavorsí, a donde llegamos pabajo, pabajo unos 800 m-.
En la bajada, a veces nos cierran el paso manadas de caballos asilvestrados, tienen unos muslos como los del bestiola….pienso!

En el corto tramo de carretera hasta el pueblo pincha el soplanucas y le ayuda el bestiola; han de esperar a que pase la Vuelta a Lleida para poder llegar. La vemos pasar.

Tenemos alojamiento en el Hostal de Rei, ¡muy bien! Y las habitaciones con una vista espléndida del río Noguera Pallaresa que baja impetuoso; la ducha, la cena, en la que los niños cenan aparte, la sobremesa donde va naciendo la chikitranspi bajo los efluvios del alcohol, y el professore que se va a descansar, todavía un poco tocado. Mañana amanecerá nuevo.

Viernes 6 de junio, limpieza y bruñido de las máquinas a la vera, verita del río. Hay nubes negras y amenazadoras. Hoy será el día que subiremos más alto, a 2250 m del Coll de la Portella, y para el narrador es el día nefasto en el que tendrá que comerse un bocata, para alegría de la “banda de los de las patatas guarras”. De tortilla, y una lata para los más de 1400 m+ de desnivel seguidos; ése será todo el fuel para el esfuerzo.

Pedaleando sin tregua llegamos a los 2015 m del collado de Rat. En un refugio delante del que se abre un magnífico anfiteatro de montañas, el grupo de los primeros se zampa todos los recursos con glucosa, sin ninguna consideración a los débiles, es la ley de la selva.
Los últimos chupamos el papel de plata del chocolate, que todavía alimenta.

Ascendiendo un poco más entramos de lleno en los prados de alta montaña, con su fauna de vacas, potros y caballos, pasaremos así 20 km. El mal tiempo nos respeta. Paramos a comer el susodicho bocadillo en el refugio de quatre pins teniendo como observador al Montsent de pallars, imponente montaña.

En algunos rincones la nieve subsiste permitiéndonos fotos y bromas. El agua continua brotando en cualquier recodo. Hay hasta pequeñas cascadas. Nos demoramos en fotos y contemplación, hasta el coll de Triador.

Una bandera independentista hace las delicias de algunos que no recuerdan que los colores de las banderas se pintan con sangre.

Allí mismo se inicia la zigzagueante bajada a la Vall Fosca y a Espui, al hogar dulce hogar del hotel. Tenemos nuestros más y menos con el dueño para dejar en un almacén, a buen recaudo, las bicicletas. Una buena ducha, un paseo hasta Espui, como si no hubiéramos paseado bastante y la cena: caldo, carne, butifarra y un rioja joven que pasa de maravilla por la traquea, nos llevan a manos de Morfeo.

Sábado 7 de junio, esto se acaba,, es lo que le digo a xernanz de sus bebés: aprofita que passa ràpid; desayunamos sin grandes aspavientos, ¡vaya que se pasa hambre! en la limpieza metódica, algunos hasta riegan sus cabalgaduras.

Partimos con el fresco de la mañana y bajamos ligeramente para subir 475 m+, hasta el Coll d’olí, a 1520 m. hay que hacer un buen trecho a pie, por un suelo de arenisca y encharcado, en donde nos mojamos los pies una vez más. Algunos se alejan del sendero bueno y pierden cota; no creyéndoselo cundo los avisamos, perseveran hasta que dan su brazo a torcer.

Nos cruzamos con varios grupos de ciclistas que hacen la Pedals de Foc.

En una cabriola el bestiola se hace algunos rasguños sanguinolentos en sus musculadas piernas; su ángel de la guarda continua atento. Ser el protagonista tiene su costes.

El paisaje en el Coll de l’oli, vale la pena, prados, vacas y montañas rodeándonos… Bajamos a la misma altitud, Moià d’amunt, i parriba parriba a 1610 m. hay que remontar 550 m+, con un piso de piedras y grava gruesa, incómodo.

Al alforjero, en un no hay uno sin dos, se le mete la cubierta en la rueda trasera y también el pulpo en el freno, el ángel del Bestiola, lo desatiende unos minutos, y toma a su cuidado al alforjero. Se oye un: em cago en Deu sergi això et va passar l’any passat!

Sin nada más que el susto proseguimos, llegando al restaurante L’abadía, donde ya habían dado cuenta de varias jarras de claras los que van primeros. Bebimos los culitos recalentados por el sol y entramos al refectorio.

Unos cocinero y una camarera que se hubieran podido cortar en canal colgados de un gancho en cualquier matadero, nos sirvieron una comida a la altura del final de fiesta que era el ágape: entrantes, a destacar el tupí, los canelones de bolets, el entrecot de brontosaurio, los confits de pato, marc de cava con sorbete, o era al revés? todo excelente!
Fatiga daba ver al familiar, apurar las últimas briznas de carne del Tiranosaurius Rex dejadas entre huesos por su cuñado, que estaba un poco desganado, quizás por la melancolía del fin.

Apología de las patatas guarras, sí! Pero cómo se nota que comen caliente una o dos veces al año, cuando vamos de excursión…

Para la digestión, lo de siempre: un ritmo endiablado para los 15 km que nos faltaban a Pont de Suert, a donde llegamos a la 17:30 horas. El autocar, con el señor Manolo, ya estaba esperándonos; unas fotos en la iglesia, guardar las maquinas que tan bien se han portado….contar 15...varias veces y ¿estamos todos? ¡en marcha! Durante el camino nos dio tiempo a redondear y grabar la letra y la música de la chikitranspi.

Epílogo

16 personas han participado en esos 8 días de pedaleo, a otros, lo sabemos, les hubiera gustado venir, otra vez será; alguno no ha venido (?), a todos los hemos recordado en algún momento, en alguna anécdota.

También han estado con nosotros, la diosa Fortuna, el Colgao, amigo del narrador, el ángel de la guarda del Bestiola y la pericia de nuestro equipo de mecánicos.

Nos hemos esforzado y cansado; nos hemos encontrado mal, con pájara, sentido enfermos, con frío, helados o sudados, absolutamente mojados, pero todas estas sensaciones de nuestros cuerpos desaparecían ante la mínima recompensa de un buen trago, un buen bocado, una ducha y una cama.

Así de simple!

Una gratificación física primaria, una felicidad sencilla.
Los 16 son:

Piltrafilla (Nacho Sasselli): no llega a 60 kg iba siempre con los primeros, se pasaba el tiempo comiendo y tomando o poniéndose medicamentos. Renegado de “los de las patatas guarras“.

Rom Pujol (Pere Lacueva): ángel de la guarda de la moza y de los segundos. Poseedor de la única talla M de maillot. Atento al grupo y diligente.

Alforjero (Sergi Martínez): relajado y distraído, y raro en él, yendo con los primeros. Un bon jan sempre!

Familiar (Gusmà Porcar): secuaz del líder de los apologistas de la miseria. Emparentados. Un cachondo!

Chuparuedas (Pau Ratés): Bon vivant, de los primeros, siempre sonriente. Panxa contenta! Podría haber sido cura.

Coffeeman (Jacinto): acervo infinito de mecánica, héroe de proezas atléticas, consejero deportivo y dietético. Pozo de sabiduría campesina.

Pulsaciones (Salvador Augé): nunca estuvo en el track y llegó. Un atleta, bajador, subidor, gran fotógrafo, incluso de espaldas.

Soplanucas (José María Chaparro): mecánico aplicado, conocedor de las cuatro reglas, comedor voraz de cualquier cosa, siempre dispuesto a ayudar y a comer.

Silencioso (Antonio Bleda): eso! Su mote.

Pirelli (Dionís Hidalgo): ha nacido un fotógrafo! De los primeros siempre.
Patanegra (Ramón Martí): físico descomunal, del que no alardea. Bajando no lo atrapa ni la fuerza de la gravedad.

Bestioleta (Lluis Planagumà): es la Star System!

Xerrameca (Miquel Molero): narrador de lo que no ve ni sabe, al que esperan los primeros porque además, es el tesorero.

Vegetaibols (Angels Paneque): moza joven, fuerte y simpática. No desfalleció nunca. Geógrafa de mapa. Admirada!

Profesore (Joan Palou): va, viene, se para, tira fotos, vuelve, baja. Todos tenemos la esperanza de ser como él, de mayores.

Berni (Bernat Laviña): un asimilado de los del Riera; resabiado en este viaje, por haberlo hecho anteriormente. A veces, da un palo con lo del bocadillo; ¡amigo!

Miquel Molero i Riera



LA CHIQUITRANSPIRENAICA

Pa arriba… Pa arriba…!!!

La Transpirenaica, jode mogollón.
Lo sube el Piltrafilla, se queda el Rom Pujol.
Dale molinillo, a esa subidita,
Que poco, a poquito, se sube muy deprisa.

Lo sube el Alforjero.
Lo sube el Familiar.
Lo sigue el Chuparruedas.
Ataca Coffeeman.

Lo baja el Pulsaciones.
Le sigue el Soplanucas.
Y grita el Silencioso:
Que ha pinchao Pirelli.

- Y la Transpi, la transpi se sube así:

1. El Putocoll
2. El Corriolet
3. El Altiplà.
4. El Desnivell

Sube Transpi, transpi…
Sube Transpi, transpi…

Nos llueve el lunes,
También el martes
Empieza de mañana,
Y acaba por las tardes.

Aprieta el Patanegra.
Derrapa el Bestioleta.
Predica el Xerrameca,
Que no se llega a meta.

- Y la Transpi, la transpi se come así:

1. El Macarrón.
2. El Bull blanc.
3. El Requesón.
4. El Pa amb toma…

Sube Transpi, transpi…
Sube Transpi, transpi…

Se empieza en Llançà.
Se sigue pal Albanyà.
Se duerme en Camprodón.
Y en Planòles colofón.

A tope a Bagà.
Trinchados hasta Adrall.
Descenso en Llavorsí.
Y picnic hacia Espui.

Pa arriba… Pa arriba…
Pa abajo… Pa abajo…
Con hambre del cojón,
Llegamos hasta El Pont.

- Y la Transpi, la transpi se bebe así:

1. La Lleteta.
2. El Pacharán.
3. La Cerveseta.
4. El Isostar.

Sube Transpi, transpi…
Sube Transpi, transpi…

La Vegetaibols dice “Bonic”
Il Profesore hace un “Clic”.
El Berni va de crucero,
Para evitar el aguacero.

Pa arriba… Pa arriba…
Pa abajo… Pa abajo…
Cogemos el bus.
Mañana hay trabajo.

Artistes btteros.
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